Compañeros de sucursal

Bankia coloca pibotes 'anti-mendigos' en una sucursal del centro de Madrid

Un chico saca dinero de una sucursal de Bankia, hasta ahí todo normal. Perooo… espera, ¿qué son esos 15 pivotes plantados a diestro y siniestro por toda la acera? Ah si, “PINCHOS-ANTIPERSONAS”. En concreto anti-personas sin hogar. En concreto anti-Carlos, anti-Gonzalo y anti-Alfonso… Personas a las que veía cada martes al salir de ruta con el voluntariado y que ahora ya no se ni cómo ni dónde están ¿Hasta cuando la criminalización de las personas sin hogar? ¿Hasta cuando los bancos por encima de las personas?


Donde se ven restos de algunos cartones, Carlos extendía su colcha del barsa (que hacía las veces de colchón) mientras Gonzalo esperaba a que acabase para poder resguardarse del frío. Los dos jóvenes se habían convertido hacía poco en los nuevos “compañeros de sucursal” de Alfonso. Un Informático autodidacta que rozaba los 60 -aunque decía que arreglado podía aparentar muchos menos- y que como sus compañeros, pasaba (y seguramente siga pasando) las noches en las calles de Madrid.

El buen ambiente que había entre los “compañeros de sucursal” no pasaba desapercibido. Una vez incluso hizo que un joven que andaba por allí, soltara un “¡cómo mola!” y que fue correspondido por los chicos con una mirada de “tendrías que verte tu aquí”. Entre risas y lamentos comentaban historias de gente que se les había acercado. Algunos para llevarles comida y ayudarles, otros para molestar o faltar al respeto, hubo incluso quien se había querido meter entre sus colchas.

Cuando te ves viviendo en la calle, desprotegido y sin intimidad alguna, tu “compañero de sucursal” se convierte en tu mejor amigo. Alguien que se preocupa por ti y te arropa por las noches si te encuentra destapado. Así habían hecho entre ellos más de una vez antes de las 8 de la mañana. Hora en la que llegaban los “jefes” de la sucursal y les despertaban para que se marcharan antes de que el banco abriera sus puertas…

Anuncios